IMPERDIBLE EL PRIMER CONSULTORIO AMOROSO DE CINE, AHORA POR LA WEB

Los consejos de Eros Miguel
- consultorio amoroso-

Luego de mucho exigir, gracias a la revista Estrenos, Eros Miguel finalmente consiguió su mayor anhelo, fundar el primer consultorio amoroso-cinematográfico. Aquí las primeras, de las muchas cartas, que le fueron llegando vía E-mail. Un espacio único para el lector, en donde puede conjugar esas dos pasiones hermanas: el amor y el cine.
Desde The Godfather: Part II hasta 16 Blocks, pasando por El Resplandor.

La información me llegó por teléfono, fue aceptado el consultorio-cinematográfico, confirmaron desde la revista. Hacía dos años que buscaba generar un espacio en donde las dudas, tristezas y alegrías de los lectores tengan su lugar. Bajé un poco el volumen de la canción de Barry White, Can´t Get Enough of Your Love, Babe, prendí la computadora y ya estaban ahí, más de 15 e-mails provenientes de los distintos puntos de Estados Unidos. Me sentí feliz. Sabía que funcionaria, me dije para mis adentros. Llené la copa de fino vino tinto y comencé a leer:

PRIMERA CARTA

Estimado Eros Miguel:

Te escribo desde Seattle, Washington. Quisiera saber si tienes una solución para mi problema. Te cuento que hace más de un mes que no puedo dormir. Lógicamente, lo más sensato sería consultar a un especialista, pero el motivo de mi insomnio se debe a una cinta que aparece cada vez que intento conciliar el sueño. Suena extraño, pero es cierto. El otro día, luego de 48 horas de estar despierto, a punto de recostar mi cabeza sobre la almohada escucho, desde el pasillo de mi casa, el andar de un chico con su triciclo. Me levanto, entre paréntesis vivo solo y la presencia de un chico en mi hogar es más que atemorizante. Abro la puerta y nada, miro a los costados y sólo veo el corredor que da hacia la puerta del baño. Finalmente me acuesto y en la vigilia del sueño, fuertes hachazos a la puerta me despiertan. No sé que hacer. Noche tras noche lo mismo, me asusto, voy a ver y no hay nada. Pienso en una película, se que tiene algo que ver con una mansión y el color rojo. Presiento, así como algunos animales lo hacen, que mi dormir ocurrirá luego de conocer el nombre de la cinta. Eros, amigo mío, no te pido que me soluciones mi soledad, ni mi falta de trabajo, sólo quiero que me digas, si es que lo sabes, el nombre de la película, para que por lo menos, pueda dormir tranquilo. Mucha suerte, tu lector del norte.

Lector mío, déjame decirte que tu soledad tiene cura y que el cine puede ser una de las tantas respuestas. ¿Has intentado ir al cine solo? Siempre al terminar la función alguien nos habla. Más allá de los problemas personales, la película a la cual te refieres, de seguro la tienes en la punta de la lengua, a punto de salir de tu propia boca, pues es, nada más, ni nada menos, que El Resplandor, dirigida por Stanley Kubrick, con la actuación de Jack Nicholson y producida en 1980. Te diré que no es para menos, es una película peligrosa, diría que desborda al género de terror o al de suspenso. Espero que puedas dormir, y llámate afortunado, ya que no has tenido alucinaciones con las niñas que aparecen en el film, que son más que atemorizantes. Por último, te pido un favor, en la próxima carta, si puedes, firma con tu nombre, así nos vamos conociendo. Dulces sueños te desea, Eros Miguel.

SEGUNDA CARTA

Pórtland, Oregon, 19 de agosto del 2006

Querido Eros Miguel:

Al principio, cuando comenzamos a salir, me pareció un gesto tierno de su parte regalarme su película favorita, aunque era una cinta plagada de tiros y chistes malos en cada una de las escenas. Por supuesto, al principio nuestras diferencias no parecían un gran inconveniente, al contrario, un poco me alegré. Con mis anteriores parejas teníamos inquietudes artísticas similares y eso tornaba la relación insoportable. Mi chico es un bombón venezolano, te cuento para que entiendas, y tiene el baile, o el ritmo como él dice, impregnado en la sangre. La cuestión es que salió, por un asunto laboral, fuera del país y pronto esta por volver. Antes de partir, los dos nos hemos hecho una “tonta promesa de amor”, la cual dice que al regresar él de su viaje, y luego del exceso de pasión que reclama todo alejamiento, una vez ya relajados, debemos convidar al otro con una cinta de video, teniendo en cuenta el gusto de nuestra pareja. No sé si se entiende, la cuestión es que yo debo recibirlo con una película que a él le guste, pero que no haya visto antes, y viceversa. Los días pasan y yo no encuentro esa dichosa cinta. Para que te des una idea, he visto toda la saga de arma mortal, las de duro de matar, también, al igual que la película El duro, como así también los dos videos de rápido y furioso (ahora hay una tercera versión, pero de seguro la vio por Internet). Yo sigo buscando, pero quisiera saber si tú tienes alguna pista, o algún sabio consejo orientador que me guié en esta encrucijada.

Pd: Debo confesar mi egocentrismo… le tengo más terror a la película que él elija para mí, que a la que yo le regale a él… me pregunto…realmente, ¿ha sido capaz de conocerme?... me como las uñas de los nervios… y aún faltan dos semanas…!!!
Atte Virginia Wells

Querida Virginia no conocía esa promesa de amor pero me encantó. Lo de “tonta” lo dejamos de un lado, no hay nada tonto en el amor, salvo no buscarlo. Pero volviendo al tema, lo primero que te diré es, tranquila, ya sabes “andando el carro se acomodan los melones”. Con respecto a la película para convidar (bella palabra has elegido) a tu chico, voy hacer una aclaración: no todas las películas de acción tienen como esencia la violencia gratuita, sobran ejemplos, así como no todas las películas orientadas a la reflexión, son interesantes…sin dudas, te recomiendo una película que ya fue estrena hace poco en los Estados Unidos, 16 Blocks, dirigida por Richard Donner, con la actuación de Bruce Willis y la estrella de Hip Hop, Mos Denf. El film sin dudas es de acción continua, y si bien varios géneros se entremezclan (policial negro, buddy-movie, comedia, western, etc) nunca llega a generarse un pastiche insoportable, al contrario, los protagonistas siempre salen de manera novedosa de todos los peligros. De seguro, tu chico venezolano, aún no la ha visto, y te la recomiendo a ti también. Espero que sea de tu agrado, después me cuentas que película te trajo él. Felicidad Virginia, te desea Eros Miguel.

TERCERA CARTA

Miami, Florida, 3 de agosto del 2006

Sr. Eros Miguel:

Dudé mucho si escribirle o no. El motivo de mi carta es personal, no en cuanto a usted se refiera, sino personal: el lugar donde mi vida privada entra en juego. Por eso no voy a decir mi nombre, prefiero que conozca los hechos y luego me responda. Era de mañana, llegaba cansado luego de una gira por todo el país, una ronda de negocios que se había cancelado antes de la cuenta por la enfermedad de uno de los gerentes de la compañía.
Llegué a mi casa, escuche la televisión prendida en la pieza matrimonial, pero antes de subir las escaleras, giré la cabeza y vi la amplia ventana que daba al espeso mar de Miami. Mucho tiempo atrás, junto a mi esposa, habíamos planificado la construcción de aquellos ventanales para tener siempre la vista del mar entre nosotros. Subo las escaleras y la música que daba paso a una voz afónica se me hacia conocida. La puerta estaba entrecerrada, me acerqué y vislumbré un costado del televisor. Definitivamente mi mujer estaba viendo mi película favorita, El Padrino 2. Me pareció una actitud hermosa, me extrañaba, pensaba yo, y por eso, para recordarme, se puso a ver la cinta que más prefiero. Me quede mudo, se podría decir, cuando al mirar hacia la cama observe que sus piernas desnudas chocaban contra las piernas velludas de un hombre. Mordiéndome uno de los dedos, para no gritar, seguí espiando. En ese momento, justo era la parte en donde se ve en el film a Vito Corleone a punto de matar a Fanuchi y convertirse en el nuevo Padrino. Imagínese, Eros (¿puedo llamarlo así?), el piso del pasillo se me hacia agua. Pero lo que realmente me molesto, fue que al ver la cara del amante de mi mujer, él se encontraba bostezando, como si la película lo aburriera, como si no se diera cuenta de la grandeza visual a la cual se exponían sus ojos. Con toda la furia dentro de mí, sólo atiné a correr la puerta de un golpe, arrancar el reproductor de DVD de cuajo y salir de la habitación, mientras mi mujer y su amante sorprendidos se abrasaban, intentando cubrirse con la sábana blanca de la cama. Más tarde, en un hotel, intenté, entre llantos, volver a ver la película pero se me hizo imposible. Mi pregunta desperada es: ¿Seré capaz, en algún momento de mi vida, de ver nuevamente la película que mayor satisfacción me ha causado? ¿O debo olvidarme de la cinta, de mi mujer y de todo?

Estimado lector, me he quedado en silencio, ahogado, luego de leer su carta. Vayamos por partes: The Godfather: Part II (1974), del afamado director Francis Ford Coppola, fue nominada para once Oscares y ganadora de seis; con un elenco que reunió a Al Pacino, Robert de Niro, Robert Duvall, Diane Keaton y Talia Shire; un guión excelso y osado narrando dos historias en espiral, y la música inmortal de Carmine Coppola y Nino Rota, sin duda es una película muy difícil de aburrir. Francis Truffaut, difunto director de cine francés, se ha preguntado si el cine, para él, no es más importante que la vida. A lo mejor sí, aunque eso nunca lo sabremos. En tu caso, querido amigo, déjame decirte, el tiempo lo cura casi todo, de seguro, de a poco iras encontrando la manera de acercarte a la cinta de Coppola. Entiendo tu dolor, lo mejor es descansar y reflexionar, no tomar decisiones drásticas. Es el momento para que vuelva a encontrar tu felicidad, buscar y buscar, que a lo mejor, en el caminar, te encuentras de nuevo con aquellos paraísos que has creído perder para siempre. Es el mejor consejo que te puedo dar, saludos, con muchísimo afecto, Eros.

Para comunicarse con Eros Miguel y su
Consultorio cinematográfico,
dudas y/o comentarios, a:
erosmgl@yahoo.com